miércoles, 2 de marzo de 2011

escarbando

Desde algún profundo punto de mi ser sentí un tirón que me detuvo a pensarlo unos instantes. Me detuve a pensarlo porque ya no tenía nada mejor en qué pensar más que en el incierto futuro que yo misma me he ido forzando. Incierto pero maravilloso futuro.
Nada mejor que sentir en estos momentos de profunda melancolía y profunda soledad en la oscuridad de una habitación que en algún otro momento sólo sabía emanar calor y diversos tonos. Pero ahora algo me detuvo lenta y lejanamente.
Desde unos cuantos varios kilómetros un palpitar similar al mío descansa. Descansa porque sabe que sus latidos son tenues en la medida que mi corazón aún no es capaz de encontrarlos.
Paciencia infinita he tenido que tener y seguiré teniendo en cuanto mi corazón late con más fuerza y sus suspiros y susurros lo van guiando lentamente a lo que espero será la más cálida sensación que he sentido en meses.
La esperanza es lo último que se pierde.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

nunca nunca hay que perder la fe pues
me hice un blog, kiero ser como tuuu, decir cosas bonitas sin que suene cursi jajaj <3

Publicar un comentario