tus involuntarios movimientos
y nuestros improbables momentos.
La lógica nuevamente desafiando mis anhelos:
Tu piel, cual blanco suspiro me trajo
y tu sonrisa, cual perfecta noción me distrajo;
y en mi mente acaeciendo, vibrando,
temerosos deseos, temblando.
La respiración alegre y distante,
tú lejos, yo desafiante.
Mis recuerdos atañen pesares,
fugaces temblamos, soñamos.
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