domingo, 27 de febrero de 2011

el terremoto

La lógica absorbiendo mis inútiles deseos
tus involuntarios movimientos
y nuestros improbables momentos.
La lógica nuevamente desafiando mis anhelos:

Tu piel, cual blanco suspiro me trajo
y tu sonrisa, cual perfecta noción me distrajo;
y en mi mente acaeciendo, vibrando,
temerosos deseos, temblando.

La respiración alegre y distante,
tú lejos, yo desafiante.
Mis recuerdos atañen pesares,
fugaces temblamos, soñamos.

sábado, 19 de febrero de 2011

alegoría de lo (im)probable

Imposible sería devolver las experiencias o las sensaciones.

I

Tengamos inviernos húmedos y cálidos
escuchemos versos en presente
rocemos nuestros propios límites
suspiremos constantemente.

La luz tenue nos guiará
en oscuros espacios nos acomodaremos,
nos cubriremos cual suave manto
oculta al rocío del viento.


II

Sutiles aunque violentos disparos
me han devuelto al presente:
pero tú me retienes en mis deseos
y yo sonriente me voy dejando.

Mis calles se van cubriendo
mis árboles se van perdiendo
mi paciencia se va agotando
y mis palabras, enmudeciendo.


III

No sé si pueda quedarme
en mis anhelos parpadeantes
en mis figuras constantes
ni en mis flash encandilantes.

Me regreso a mis calles, a mis árboles
y mis palabras te seguirán buscando
y mi sorpresa aguarda en mi cabeza
y junto a nuestros inviernos vendrán llegando.



viernes, 18 de febrero de 2011

como luz dentro de un túnel

Todo lo que conozco y lo que desconozco se han entremezclado sutilmente para mi agradable sorpresa. La sensación de un amanecer con expectativas me llena el corazón. Los suspiros de a poco van convirtiéndose en tenues y discretos movimientos, que inseguros pero firmes están llevando a mi nave a adentrarse al mar. Los aires están más limpios y la marea se ve calma: todo parece ser el comienzo ideal aunque no perfecto, aunque verdaderamente nunca me ha interesado ni he buscado la perfección.

jueves, 17 de febrero de 2011

cenizas y agua

Hoy en mi mente resuenan melodías probables. Siento como los suspiros me carcomen el alma y la noche me susurra de cerca que el día se acerca. Quizás se acerque de a poco pero la paciencia me la dará el anhelo. El deseo.
Me suelto suavemente el cabello y me dejo caer sobre mi cama. Por la ventana sigo observando lo mismo de siempre: las luces de lo ajeno me piden que las siga y yo, inerte en mi propia mente me niego a someterme a un pensamiento en el que su sonrisa no esté presente. Su sonrisa se ha convertido en la culpable de mis pensamientos y mis ilusiones.
La travesía la veré iniciada en un par de encuentros más. Por ahora logro atar recuerdos de otros días a mis calles y mis memorias. Desvisto el silbido de aves lejanas con mi mirada. El atardecer - ya lejos- me levanta su arrebol y perpleja ante tal espectáculo vuelvo a recorrer lentamente la actual escena: yo vuelvo a sentirlo y las paredes me hablan de futuras melodías.
Melodías probables siguen sonando. Las sigo llamando y me siguen en mis deseos.

martes, 15 de febrero de 2011

inicio alternativo

Dejé de lado por un instante las distracciones que desde hace un rato me tenían absorta. La luz tenue de la distante lámpara se encontraba con mi mirada al mismo tiempo que le daba a la habitación la claridad necesaria para distinguir los lápices de otros objetos pequeños que solían servirme como des-estrés en algún momento. Tras la cortina el viento soplaba de manera tímida y mi mente se despeja con el sonido de autos pasar veloces por la carretera, reflejo de vidas ajenas llenas de descontrol y otras ocupaciones.
Levanto la vista y nuevamente la lámpara me ayuda. Encontré dentro mío lo que estaba buscando hace más de 6 meses. Mi rostro debe haber reflejado una especie de asombro y tranquilidad, como si hubiera encontrado algún objeto perdido: desde hoy decido no volver a soltarlo. Quiso volver y yo lo mantendré con la misma actitud calmada, tácita y cómplice que he sabido hacerlo.
La luz se apaga y yo me enciendo.