martes, 15 de febrero de 2011

inicio alternativo

Dejé de lado por un instante las distracciones que desde hace un rato me tenían absorta. La luz tenue de la distante lámpara se encontraba con mi mirada al mismo tiempo que le daba a la habitación la claridad necesaria para distinguir los lápices de otros objetos pequeños que solían servirme como des-estrés en algún momento. Tras la cortina el viento soplaba de manera tímida y mi mente se despeja con el sonido de autos pasar veloces por la carretera, reflejo de vidas ajenas llenas de descontrol y otras ocupaciones.
Levanto la vista y nuevamente la lámpara me ayuda. Encontré dentro mío lo que estaba buscando hace más de 6 meses. Mi rostro debe haber reflejado una especie de asombro y tranquilidad, como si hubiera encontrado algún objeto perdido: desde hoy decido no volver a soltarlo. Quiso volver y yo lo mantendré con la misma actitud calmada, tácita y cómplice que he sabido hacerlo.
La luz se apaga y yo me enciendo.

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