miércoles, 15 de junio de 2011

cc

El desgastado óleo de mis recuerdos
recorrerá al fin el oscuro camino del olvido.
La soledad única de mi interior,
y los inocuos suspiros de un asesinado talento.
La melancólica sensación
de no pertenecer a un maldito,
a un poeta maldito.
Y los ceniceros de mi alma,
putrefactos por las lluvias,
rebalsados de pesares,
siguen y seguirán
quebrantando la sucia armonía
que en mi interior solía vibrar.
Alejados por las nuevas travesías,
en los olvidados navíos
seguirán ocultando sus rostros
ya decolorados, ya efímeros,
ya sucios y desde siempre silenciados.
Los desgastados y pusilánimes óleos
reflejos de los sublimes momentos
de perfección ya agotados:
hoy se inundan en lamentos,
se inundan, se borran,
infinitamente decepcionados y podridos
por el horizonte constante
de la complejidad de la vida.

lunes, 6 de junio de 2011

para canito



Las hojas cuyo viento en su susurro movió
te esperan y sostienen tus silbidos.
El sol que lejano solía iluminarte,
te espera desde el ahora alcanzable cielo.

La mañana te recibe,
en tu aleteo disipas la bruma.
El crepúsculo inquieto, el arrebol ansioso
de volverse tu hogar.

Ingrávido bajo el claro cielo,
cansado por la lluvia, animado por el aire.
La sincronía entre tu vuelo y el tiempo
te aleja, te lleva, te absorbe.

Vivaces abrimos las jaulas,
juego simultáneo entre dos viejos amigos.
Tu vuelas y me olvidas,
yo me encierro y te recuerdo.

III

Todo parecía indicar que se avecinaba una tormenta.
El cielo perdió coherencia con el clima y las nubes negras volvieron con la calidez del viento que cerca de las dos de la tarde soplaba.
Descubrí que mi ansiedad tiene un nombre.
Encendí la televisión y las malas noticias me invaden. Los ánimos y los deseos de libertad se apoderan de mi alma y ahora quisiera volar como hace dos días logró hacerlo mi buen y amado amigo. Espero que donde él esté el viento no sople tan fuerte y los sueños no logren deshacerse. Donde estoy yo, los sueños duran para siempre y la alegría es efímera.
Vuelvo a donde estaba antes.
Hoy saldré. Volveré pronto y esta vez, abriré las cortinas que han ocultado el sol.

II

Un delirio breve me condujo por las calles que me llevarían a la verdad. A la verdad instantánea y no a la verdad absoluta, a la verdad superficial y no a la verdad real. A una verdad que se complementa perfectamente con mi mayor placer: las mentiras.
Continúo el camino hacia donde nunca he querido llegar. Me muevo lentamente, casi no logro avanzar con el peso de las incertidumbres que cargo sobre mí. Continúo negándome a la realidad y al sentimiento que me tiene frágil, al sentimiento que me ha ido debilitando de a poco, al sentimiento que me tiene escribiendo estas líneas con un extraño aire de esperanza.

Las cosas van a cambiar y mis palabras alegrarán los oscuros y estáticos papeles que se han marchitado con mis desilusiones. La verdad será tan placentera como las mentiras que tanto disfruto.

I

El encierro me comunica por medio de su oscuridad y su soledad innata que hay algo mejor allá fuera. Podría imaginar que en un día como este, al ver el cielo y las nubes que en otrora me hacían suspirar de amor, hoy me encerrarían en el oscuro cuarto de esta oscura casa que se ha ido construyendo de a poco, en el oscuro cuarto de esta oscura habitación que algunos llaman corazón.
Algo me dice que hay que salir. Hay que salir a fotografiar el claro cielo y los charcos que la lluviosa noche han dejado sobre mis calles, sobre mis árboles y sobre mi mente. Algo mejor se encuentra oculto y en algún momento habrá que salir a buscarlo.