lunes, 6 de junio de 2011

II

Un delirio breve me condujo por las calles que me llevarían a la verdad. A la verdad instantánea y no a la verdad absoluta, a la verdad superficial y no a la verdad real. A una verdad que se complementa perfectamente con mi mayor placer: las mentiras.
Continúo el camino hacia donde nunca he querido llegar. Me muevo lentamente, casi no logro avanzar con el peso de las incertidumbres que cargo sobre mí. Continúo negándome a la realidad y al sentimiento que me tiene frágil, al sentimiento que me ha ido debilitando de a poco, al sentimiento que me tiene escribiendo estas líneas con un extraño aire de esperanza.

Las cosas van a cambiar y mis palabras alegrarán los oscuros y estáticos papeles que se han marchitado con mis desilusiones. La verdad será tan placentera como las mentiras que tanto disfruto.

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