No logro pasar una noche sin imaginarlo en mi cama. Sin imaginar sus movimientos, sus detalles y sus escenas tan bien calcadas de mis versos favoritos. No logro ver la realidad tan fuera de mis ilusiones, tan distante de mis ideales, tan lejos de mis intuiciones. No logro olvidar lo imposible, observar lo probable ni asumir lo inevitable. No logro tenerlo fuera de mi mente ni aunque pasen los meses ni aunque siga distante.
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