Como un pequeño sonido
que fuera capaz de destruir el poderoso silencio,
el pequeño fervor del sentimiento
fue capaz de acabar con el letargo del corazón.
Despertóse de su largo sueño,
arribó a un corto viaje.
Corto pero intenso viaje.
Suspiró noches eternas,
sedujo a la angustia,
abrazó las dichosas mañanas
y destruyó las interminables penurias.
Pero habitó un breve sueño,
pequeña esperanza de su esencia rota,
y de pronto finalizó el viaje,
y las lunas brillaron,
y el corazón brilló,
y la habitación brilló en su ausencia.
0 comentarios:
Publicar un comentario